La poeta ecuatoriana Yana Lucila Lema recibe un homenaje en el encuentro de Literaturas en Lenguas Originarias de América en la FIL 2025
La tarde del 07 de diciembre, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025, se llevó a cabo una ponencia dedicada a la palabra indígena y a su potencia para nombrar la memoria. En el evento estuvieron presentes el Dr. José Luis Iturrioz, Ofelia Medina, Francisco Antonio León Cuervo y la poeta Yana Lucila Lema. Desde el inicio se anticipaba un encuentro vivo, tejido de resistencias, afectos y territorio.
La mesa abrió con las palabras del Dr. José Luis Iturrioz, quien anunció que la sesión estaría dedicada a Yana Lucila Lema, gesto que preparó al público para un homenaje a una voz que persiste incluso bajo las sombras más densas. Acto seguido, cedió la palabra a Francisco Antonio León, quien leyó un poema de un autor fallecido durante los bombardeos en Gaza hace dos años. Su lectura se sintió como un rezo y también como un llamado: una pausa para recordar a quienes ya no pueden alzar la voz y a quienes aún sufren en territorios marcados por la guerra.
En ese contexto se presentó Yana Lucila Lema, escritora kichwa, poeta y militante del movimiento indígena ecuatoriano. Con una trayectoria forjada en las calles, en los periódicos comunitarios y en la palabra insurgente, su obra “Voces desatadas” recoge más de veinte años de creación entrelazada con lucha social. Su poesía, escrita en kichwa y español, recupera la memoria ancestral para convertirla en futuro y resistencia. La autora concibe la palabra como territorio: como aire que vuelve a circular por los cuerpos, como un tejido que enlaza lo que ha sido con lo que debe ser.
Tras esta breve semblanza, la escritora tomó el micrófono y comenzó su intervención en su lengua materna. Agradeció el espacio y la escucha, subrayando la importancia de que las lenguas originarias encuentren lugares donde resonar. Explicó que “Voces desatadas” surge del grito que necesita ser dicho, la palabra urgente, y del movimiento indígena ecuatoriano, donde escribió poesía, crónicas y voces que circularon en prensa comunitaria y asambleas. Con el tiempo, recuperó esos textos y los entrelazó con otros nuevos, tocados por realidades que atraviesan continentes: Palestina, Ecuador, México y el mundo. Su lectura fue un soplo de montaña y agua viva; el público quedó suspendido en imágenes de tierra, cuerpo y memoria que fluían entre una lengua y otra.
Al concluir su lectura, el Dr. José Luis Iturrioz entregó a Yana Lucila Lema una obra pictórica nierika con simbología ritual wixárika, creada por el artista huichol Xaureme, quien firma sus obras con el nombre de “Bautista”. Describió la pieza como un cosmos tejido: una jirafa al centro, símbolo de la mujer y de la fuerza creadora; una flecha que representa la energía masculina, la cacería y la defensa del territorio; una jícara negra vinculada a la noche, la lluvia y los rituales dedicados a las madres; el agua como sostén del mundo, renacer perpetuo. En conjunto, la obra representa el movimiento entre el día y la noche, el ciclo de la vida y la persistencia de la palabra.
Hacia el cierre, Ofelia Medina agradeció a Yana por su palabra fértil, a quien nombró semilla de futuro y memoria viva. Reconoció en “Voces desatadas” un tesoro que transforma el conocimiento ancestral en porvenir, e invitó al público a ponerse de pie. La ovación fue larga, luminosa, casi ceremonial. La autora, con una humildad radiante, agradeció la presencia de todos y celebró la existencia de espacios que abren el oído a las lenguas que no han dejado de





