Presentación del libro “Tepari”, del Dr. Gabriel Pacheco, en la FIL 2025
Este 04 de diciembre, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025, el Centro Universitario de Ciencias Sociales presentó el libro “Tepari” del Dr. Gabriel Pacheco, como parte del programa de Lenguas Originarias de América. En la mesa participaron el propio autor, el Dr. Rodrigo de la Mora y la Dra. Patricia Córdova.
La presentación inició con la intervención del Dr. Rodrigo de la Mora, quien destacó el valor literario de la novela y su relevancia como ventana al universo wixárika. Sin revelar la trama, para preservar el encuentro íntimo con el texto, subrayó siete aspectos esenciales de la obra.
En primer lugar, explicó que el título se propone como umbral al mundo ritual, anunciando desde el inicio la profundidad simbólica de la cultura wixárika. La novela, conformada por dieciséis capítulos alternados en lengua wixárika y español, construye una estructura que equilibra oralidad, mito y memoria.
Uno de los rasgos más notables es la construcción gradual de los personajes. El autor evita la descripción inmediata: deja que cada figura crezca, se expanda y revele su propósito conforme avanza la lectura, permitiendo que el lector arme, consciente o inconscientemente, un retrato íntegro de cada personaje. Del mismo modo, los espacios y atmósferas se elaboran con tal intensidad descriptiva que adquieren entidad propia, casi como personajes que respiran. El Dr. De la Mora citó fragmentos que lo ilustran: «las nubes llovedoras desaparecieron… las cascadas estruendosas aterraban a los habitantes… el río escandaloso resonaba en toda la cordillera». En “Tepari”, las imágenes no solo se miran, también se oyen, se tocan y se habitan.
La obra conserva una sólida dimensión histórica: narra hechos, territorios, desplazamientos y fundaciones, a la vez que los entrelaza con la experiencia subjetiva de sus personajes. Así emerge una cartografía en movimiento, donde las comunidades crecen, se separan y se diluyen, siempre bajo la memoria de lo que permanece.
Otro elemento central es la representación de la vida cotidiana en la sierra: vínculos familiares, dinámicas de género, tensiones internas, rituales compartidos. Todo fluye con naturalidad, lo que facilita al lector incorporarse a ese mundo y asumirlo como propio. A ello se suma el trasfondo lingüístico: términos vinculados a lo sagrado, lo natural y lo mítico se distribuyen a lo largo de la novela, culminando en un glosario que iluminan la comprensión cultural y vuelven la lectura una experiencia formativa y disfrutable.
Entre los detalles simbólicos más valiosos destacan la referencia al canto del marcame (expresión ritual que sostiene la identidad comunitaria) y la presencia del muvieri, flecha emplumada que funciona como puente entre humanos y deidades. Sus plumas (de perico, de águila, entre otros) encarnan poderes distintos, recordando que en el universo wixárika cada elemento posee una fuerza sagrada y una función ceremonial precisa.
El Dr. De la Mora concluyó su intervención reconociendo la capacidad del autor para sumergir al lector en un cosmos ritual y sensorial, cediendo la palabra a la Dra. Patricia Córdova. Ella profundizó en el valor simbólico de los objetos, en el tiempo narrativo que recuerda a Elena Garro y en la cualidad lineal, extensa y flotante de la obra: cada capítulo parece inaugurar un nuevo origen. Mencionó la importancia del poder del silencio, citando a Peter Burke, y la fuerza de la lengua wixárika como vehículo de misterio, autenticidad y pedagogía narrativa. Cerró expresando que la novela le recordó la urgencia de volver a los orígenes en medio de la vida contemporánea.
Finalmente, el autor tomó la palabra para reconocer la importancia del territorio wixárika, especialmente Tepari, espacio sagrado donde se concentran emociones, plegarias y saberes. Recordó que en esta cultura toda acción hacia la naturaleza se realiza con permiso y agradecimiento: el agua, la tierra, el fruto son dádivas y vínculos con lo divino. Tepari (piedra que cubre un pozo profundo) resguarda los elementos rituales, como si la tierra misma guardara memoria. El autor cerró su participación con gratitud hacia los presentadores y celebró la oportunidad de compartir su obra en la FIL Guadalajara, no solo como escritor, sino como portador de una historia que pertenece también a su comunidad.





