Pensar el neofascismo hoy: claves y desafíos en el XXXIX Encuentro Internacional de Ciencias Sociales en FIL 2025
Este 05 de diciembre, en el marco de la FIL 2025, se llevó a cabo el XXXIX Encuentro Internacional de Ciencias Sociales, que presentó la mesa “Neofascismo (filofascismo) y democracia”, un espacio de reflexión ante el avance de movimientos políticos que ponen en tensión los principios democráticos. La sesión fue coordinada por el Dr. Marco Antonio Cortés Guardado y reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar el resurgimiento global de ideas autoritarias, sus características y los riesgos que representan para las sociedades actuales.
El panel inició con la intervención del Dr. Jaime Ezequiel Tamayo Rodríguez, quien subrayó que el neofascismo contemporáneo se sostiene sobre una nostalgia idealizada hacia formas ideológicas europeas del pasado. Señaló que discutir el tema en espacios académicos no solo es pertinente, sino prioritario, dado que muchas de estas expresiones se infiltran en discursos cotidianos y en prácticas políticas normalizadas.
A continuación, la Dra. Benedetta Luciana, especialista en movimientos de extrema derecha, explicó las diferencias conceptuales entre fascismo, neofascismo y populismo. Detalló que el neofascismo se alimenta de un nacionalismo exacerbado que define quién puede ser parte de la comunidad nacional y quién debe ser excluido. Retomó el caso de Mussolini, quien en sus orígenes se movía en el socialismo, para mostrar cómo estos movimientos pueden transformarse hasta convertirse en proyectos profundamente autoritarios. Advirtió, además, sobre el uso impreciso del término “fascismo” como acusación más que como categoría analítica. Frente a ello, recordó que, aunque el populismo comparte rasgos discursivos con la extrema derecha, opera dentro de mecanismos democráticos, mientras que el fascismo histórico destruye la democracia desde sus bases.
La Dra. Silvia Bolgherini profundizó en la llamada “paradoja democrática”: la posibilidad de que movimientos autoritarios crezcan utilizando precisamente las libertades y canales que ofrece la democracia. Presentó un panorama histórico de la ultraderecha desde 1945 hasta la actualidad, enfatizando que la ola más reciente (caracterizada por partidos populistas de derecha radical) combina estrategias institucionales, discursos simplificados de tipo populista y una lógica mediática polarizante. La Dra. Bolgherini subrayó la necesidad de fomentar la “resiliencia democrática”, entendida como la capacidad de aprender, ajustarse y responder de forma flexible ante amenazas que buscan debilitar el sistema. Esta resiliencia, afirmó, es una ventaja que las democracias poseen frente a regímenes autoritarios, siempre y cuando se gobiernen adecuadamente los canales que permiten la participación política.
El cierre estuvo a cargo del Dr. José Florencio Fernández Santillano, quien hizo un recorrido histórico por las raíces del fascismo y su persistencia ideológica. Señaló que, aunque la derrota de las potencias fascistas en la Segunda Guerra Mundial significó una victoria para la democracia, las ideas que las animaron no desaparecieron. Explicó que la estructura fascista se define por un partido único jerarquizado, el culto al líder, el desprecio por el individualismo liberal y la justificación del uso de la violencia como herramienta política. También destacó el papel de la propaganda y el control mediático como instrumentos de manipulación social, así como el corporativismo como eje de organización del Estado. Para evaluar la calidad de un gobierno, recordó dos criterios esenciales: que el poder se ejerza conforme a la ley y que las decisiones se orienten al bien de toda la sociedad, no solo a un grupo reducido.
La mesa concluyó con un llamado a continuar el análisis crítico de estas expresiones emergentes, pues el fortalecimiento democrático depende, en gran medida, de la capacidad de reconocer y enfrentar las formas contemporáneas de autoritarismo. En un contexto global marcado por la polarización y la desinformación, los expertos coincidieron en que la defensa de la democracia requiere vigilancia constante, educación cívica y participación de la ciudadanía.




