La trilogía ensayística liberal de Enrique Krauze

Por: Susana Gabriela Díaz García Fuente: Prensa CUCSH
Foto: Prensa CUCSH

De crítico de la hegemonía, Enrique Krause pasó a ser el intelectual hegemónico. Así lo consideró el escritor político Jesús Silva-Herzog Márquez, quien sustentó su dicho mencionando los tópicos de la autoría de Krauze que se volvieron tema del análisis común en México: desde “la democracia sin adjetivos”, hasta “El mesías tropical”. Es decir, que para Silva-Herzog, en los últimos 35 años hemos visto a México desde la mirada de Krauze.

Durante la celebración de la reedición de los ensayos que ocuparon la escritura de Krause a lo largo de estas tres décadas y media, que ayer domingo congregó en la FIL a políticos e intelectuales del país para comentarlos, en lo que Ricardo Cayuela calificó como “diálogo inédito entre la política y la vida intelectual de México”, Silva-Herzog Márquez subrayó que este 2016 que está por morir clausura la idea del idealismo liberal.

Convocó entonces a la relectura de los ensayos de Krauze porque desde su óptica, tienen ahora un significado distinto al que tenían cuando fueron escritos, sobre todo considerando las realidades que representan Trump, el Brexit, Le Pen y Putin.

Se pronunció por la revisión crítica del liberalismo, de ése que a su parecer fue secuestrado por los economistas; del que se desentendió de la importancia del Estado y al hacerlo se olvidó del compromiso de lo público por la vía de las privatizaciones, por ejemplo; del liberalismo que se olvidó de la cuestión nacional, de lo común, para completar su idea advirtiendo que no hay democracia sin un propósito compartido.

La crítica al liberalismo, arguyó Silva-Herzog Márquez, debe considerar que la desigualdad no es irrelevante como aseguran los extremistas liberales y remató diciendo que la defensa de la libertad pasa por la crítica al liberalismo.

Santiago Creel por su parte, estableció que el tránsito a la democracia en nuestro país debe discurrir de una democracia sin adjetivos a una democracia con adjetivos, recordando que en 1984 lo que hacía falta era que “los votos contaran y se contaran bien”, lo que significó “retomar el lema de Francisco I. Madero relativo al sufragio efectivo: nada más, pero nada menos”.

Al referirse a los yerros en que incurrieron durante el primer gobierno surgido de las urnas, Santiago Creel mencionó la ausencia de prevención de lo que iba a acontecer con gobiernos acotados, gobiernos débiles de minoría política y enfrentados a una mayoría opositora fragmentada. 

El que fuera el primer secretario de Gobernación durante el gobierno de Vicente Fox, resumió el pasaje histórico en el que participó, señalando la emergencia de la fragmentación política y la aparición de los poderes fácticos, incluido el narcotráfico.

En su turno, Enrique Krauze, luego de congratularse porque en la mesa estaban representadas algunas de las mejores voces de México “por su calidad política e intelectual”, afirmó que nuestra democracia está en “obra negra”, sin que eso signifique que debamos destruirla.

El escritor comentó que si hoy escribiera un ensayo lo llamaría “Por una justicia sin adjetivos”, considerando a la justicia como asignatura pendiente.
La coordinación del encuentro corrió a cargo de Raúl Padilla López, presidente de la FIL y participaron además Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Manlio Fabio Beltrones y José Woldenberg.